004| la apatía
f. Impasibilidad del ánimo.
Hay temporadas en mi vida en las que no siento ni padezco nada. No sé si lo he tenido toda la vida —no recuerdo gran parte de mi infancia y adolescencia—, pero sí sé cuando empecé a identificarla. Fue hace cuatro años, más o menos, y hacía ya unos meses que había pasado por lo mismo, así que para hacerlo todo un poco más llevadero y menos gris le cambié el nombre a uno menos serio, pasando de apatía a mini silly little depression —salvando las distancias con la depresión, que es una cosa mucho más seria—. Me acuerdo de decírselo por primera vez a mi amiga Sara y que desde entonces cada vez que decía ese término, ella ya sabía a qué me refería y sabía por lo que estaba pasando.
Las mini sillies littles depressions, llegan sin avisar y en el momento más inesperado: una mañana cualquiera, mientras veo un video de YouTube, volviendo de la universidad, leyendo un libro cualquiera… Esto hace que deje de tener energía y ganas hasta por la cosa más mínima. Quiero llorar, pero no puedo. Estoy feliz pero dura un microsegundo y soy incapaz de transmitirlo. Tengo cansancio pero soy incapaz de descansar. Estoy como un estado de limbo emocional en el que nada me afecta ni para bien ni para mal. Nada me ilusiona ni nada me entristece, solo estoy y ya. Por eso cuando llega pone patas arriba mi vida, pero principalmente mi mente porque no sé discernir entre nada de lo que siento.
Lo bueno es que tal y como llega, se va, se va un día cualquiera a una hora cualquiera, mientras hago cualquier cosa. En mi caso, muchas veces su desaparición ha estado ligada a la cultura, hay veces que se ha marchado cuando he escuchado una canción en concreto o cuando he visto una serie o película o cuando he leído un libro. Y a partir de ese instante vuelvo a ser yo de nuevo. Vuelvo a sentir interés e ilusión por las cosas. Vuelvo a tener ganas de hacer planes, de salir, de disfrutar… Vuelvo a tener brillo —o por lo menos es lo que me dice mi madre—.
Por eso, cada vez que estoy en mitad de una mini silly little depression, me encuentro en la paradoja, de buscar algo que haga que se esfume y no tener ganas de hacer absolutamente nada, aparte de scrollear durante horas en TikTok.
Además, en mi caso padecerlas, es peor aún. Estudio Publicidad y Relaciones Públicas, un grado que te exige continuamente ser creativa, crear historias, buscar la originalidad en todos los trabajos que hagas etc. ¿Pero qué pasa cuando tu mente no te lo permite? ¿Qué pasa cuando tu cabeza no tiene ni ganas ni energía de crear y buscar ideas nuevas casi cada día? Os lo adelanto, es un puta mierda y te quieres jalar de los pelos todos los días. Además si ya te sientes inferior o te comparas constantemente, pues es el doble. Y es agónico porque quieres dar todo tu cien por cien a la hora de hacer un trabajo en grupo, pero tu cabeza no te lo permite. Entrando así en un bucle de ansiedad continuo pensando que a lo mejor no es la carrera más adecuada para ti o que quizás no estás hecha para ella, pero a la vez finges que todo está bien para no preocupar. Porque ante todo: fake it ‘til you make it.
A todo esto, se le añade que al estar tan cansada mentalmente terminas frustrada y de mal humor, durante algún tiempo. Esto deriva en que dices cosas que no pretendías, que actúas de formas que a lo mejor no son las más correctas, que te alejas un poco de la gente que te rodea… haciendo todo esto peor aún y que se pase de forma solitaria. Por eso es importante la comunicación, para que de esta forma todo sea más paciente, pero a la vez tú seas más consciente de todo.
No pretendo engañar a nadie, este texto/artículo o como lo quieras llamar, nace de un intento en —vano—de intentar (valga la redundancia) hacer algo que haga que se me quite la mini silly little depression, en la que estoy sumergida desde hace ya más de dos semanas. Pero como digo, ha sido un intento inútil porque todavía sigo en ella. Sin embargo, mirándolo por el lado bueno, lo he acabado cosa que siendo sincera pensaba que no ocurriría, creyendo así que se quedaría en el cajón con las otras ochocientas mil cosas que empiezo durante las mini sillies littles depressions y que jamás acabo.
Si alguien más está o ha estado en la misma situación que yo, no estáis solxs, de todo se sale. Pero sobre todo, cuidaros las cabecitas que es lo más importante que tenemos.
Recomendación musical de la semana: making the bed by Olivia Rodrigo
Te mando un besito en la frente y hasta que me acuerde de actulizar ✨



